0-1

Faltan 33 días para las elecciones

Barack Obama, 0 – Mitt Romney, 1

Hace apenas un par de horas que terminó el primer debate presidencial, y tenemos la sensación de que hubo un ganador claro.
No entraremos en descifrar lo que dijeron de verdad, lo que es mentira, lo que van a hacer o lo que no van a hacer. Creemos que lo más importante del primer debate era la sensación, el feeling que dicen los americanos. De las palabras ya se encargaran los fact-checkers.

Nos hemos aburrido mucho. Muchísimo. Los 90 minutos más pesados que recordamos desde hace mucho tiempo. Gran parte de la culpa, de Jim Lehrer, el moderador. Insulso y sin alma, Lehrer dejó que le pasaran por encima en los primeros minutos de debate y nada pudo hacer después para imponer su autoridad. Tan mal lo hizo que incluso en twitter se creó @silentJimLehrer, más de 7.000 seguidores en la primera media hora de debate.

En realidad, no hubo debate. Fue más bien una concatenación casi inconexa de discursos de dos personalidades opuestas. Algo mal organizado que, además, no contó con la colaboración de la realización televisiva.

***
Ganó Romney (corbata roja, 38’32” de charla). Y no lo decimos sólo nosotros: incluso la segunda de abordo de la campaña de Obama, Stephanie Cutter, lo afirmó en CNN:

Wow. ¿Increíble, verdad? Una encuesta de la misma CNN minutos después del final del debate remató: un 67% de los encuestados daban la victoria al republicano, y sólo un 25% al Presidente (+-4% de margen de error).

Ya decíamos que Romney tenía mucho que ganar y poco que perder, justo lo contrario que Obama. Además, venía más entrenado gracias a los debates en las primarias republicanas.
Salió a por todas. Desde el primer momento marcó territorio, dictaminó la agenda del debate. En los dos primeros minutos que tuvo desgranó perfectamente los cinco puntos clave de su idea de la economía. Daba la sensación de que lo tenía todo bajo control: orden, claro, incisivo. A veces, incluso agresivo, marcando en exceso el territorio. Todavía le falta la conexión y el encanto de su rival, pero hizo un paso importantísimo para volver a ponerse en carrera.

Por cierto, brillante en su primer golpe. Sabedor de que en el primer momento Obama haría mención a su vigésimo anivesario de boda, felicitó y bromeó de una forma poco habitual por él. Se notó que era de guión pero supo disimular bien. Se ganó la primera (y casi única) risa de aprobación de la audiencia. Y empezó a organizar su ataque.

Obama (corbata azul, 42’50” de charla), quizá pecando de exceso de confianza, mostró su cara más dudosa. En pocas ocasiones miró a su rival, se dedico a bajar la mirada con cara de cansancio y sueño (tenemos dudas de si se durmió o no). Como si no quisiera estar allí. Su discurso, además, fue del todo inconsistente: si bien tenía (y debía) defenderse de las acusaciones que le pudiera hacer Romney (es el presidente en curso, el aspirante es el otro), en lugar de convertirlo en contrataques letales se dedicó a despejar como pudo la ofensiva.
Trató de arreglarlo con su encanto habitual, sus anécdotas familiares; pero su sonrisa no pareció tan charming como otras veces.

¿Y si la mala imagen de Obama es parte de una estrategia para mostrarle en los próximos como un renacido candidato/presidente?

La imagen final fue significativa: tras el saludo entre candidatos, beso a las respectivas señoras (hasta ahí todo correcto), y, ¡sorpresa!, huida de los Obama (sin hijas). En cambio los Romney, al completo, se quedaron un rato más, como familia unida que saluda conjunta al público asistente.

En twitter, el ganador fue un tal Big Bird. Para los hispanohablantes: es Abelardo Montoya o a la Gallina Caponata, ese pájaro gigantescamente amarillo de Barrio/Plaza Sésamo. Y os preguntaréis por qué. Simple: Romney, en su discurso sobre cómo recortar parte del gasto público para reducir el déficit, dijo que una de sus ideas es dejar de subsidiar la cadena de televisión pública (PBS), a pesar de que le guste “Big Bird” (e incluso Jim Lehrer, moderador del debate y periodista de esta cadena). Citar al muppet provocó la ira de los twitteros, que horrorizados por este despido crearon @firedbigbird: 16.000 seguidores en dos horas.

El próximo debate, el día 11 en Danville (Kentucky). Esta vez, será el turno de Biden y Ryan. De momento, primer punto para los elefantes.

Romney is back. O eso nos gustaría pensar, ni que sea para dar un poco de emoción a esto.

La transcripción del debate (inglés), gracias a NPR.

Si tenéis una hora y media libre, también podéis ver el debate completo (gracias a Youtube)

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