Abismo

Ha llegado el otoño a la capital del mundo. Ya hemos sentido los primeros síntomas del frío, nuestras pieles se adaptan poco a poco al nuevo clima.

Pero al que realmente le ha llegado el frío es a Mitt Romney. La última semana ha sido un completo desastre para él.

No salió muy bien de la resaca de las convenciones. Perdió claramente el duelo de discursos, y todavía se habla de Clint Eastwood y la (triste) imagen que dio. Sobre eso, una novedad esta semana: el propio protagonista aseguró (en este vídeo, a partir del 2’05”) que él no tenía la culpa de que “algún tonto” le llamara para hacer un discurso en la reunión republicana. De hecho, la frase exacta fue ésta: “If somebody’s dumb enough to ask me to go to a political convention and say something, they’re gonna have to take what they get”. Ahí es nada.

Tras este inciso, remontémonos una semana y pico atrás.
Todos habréis escuchado y leído sobre la muerte del embajador de Estados Unidos en Trípoli, Libia.
Pues bueno, para hacerlo fácil y entendible: Romney calificó de “vergonzosa” la política exterior de Obama.¡Y lo dice él, que no tiene política exterior! Claro, le cayeron palos por todos lados. Lo normal, por otro lado.

Pero lo realmente bochornoso ha sido el tema del vídeo filtrado por la revista política progresista Mother Jones.
¿No los habéis visto todavía? Van a continuación (dos partes)

(Para quién no haya entendido nada, está transcrito aquí).
Para empezar, dejar claros los datos de estos vídeos. Se grabó en una cena exclusivísima en la localidad floridiana de Boca Ratón el 17 de mayo de 2012 (localidad que, por otra parte, será la sede del último debate electoral). 150 personas, a 38.000 dólares el cubierto: 5.7 millones de dólares recaudados para la campaña.
Habla de muchas cosas (es casi una hora de charla), pero nos centraremos en tres:
1) Problema con los hispanos (y todas las minorías, en general): si de algo se queja Romney en el vídeo es de la imposibilidad de cautivar a los hispanos. Hasta se lamentó de no ser hispano. Entonces, la pregunta es: ¿por qué no apostó por un VP hispano (Marco Rubio) o de minoría, en lugar de un Paul Ryan que es como una copia extremista de sus ideas? Pero no sólo tiene problemas con los hispanos: todas las minorías ven a Romney como un enemigo y no confían nada en él. Tanto es así, que una encuesta de hace un mes recordaba que Obama tenía la aprobación del 94% de la población negra, mientras Romney tenía el apoyo del 0% de ellos. Sí, sí: el 0%.
2) Orígenes burgueses y el 47%: El punto estrella de la crítica. Se ha dicho que ha “despreciado” al 47% de la población, al que sabe que tampoco puede acercarse ni se van a dejar cautivar; y por los que no va a gobernar. Esto último es lo peor, y la demostración de que (como dice Emili Blasco en su blog) Romney no es un político sino un empresario. Lo importante es la empresa, no quedar bien con el trabajador. Pues parece que va a lo mismo: el objetivo es conseguir los mejores resultados posibles. Todo bien hasta que te das cuenta que un 47% es la (casi) la mitad de la población de Estados Unidos. Evidentemente, la respuesta del equipo de Obama era fácil.
3) Apuesta por los indecisos: Siguiendo con la idea anterior, del objetivo y la empresa, Romney lo tiene claro: su objetivo es movilizar el 5-10% de la población indecisa, la desencantada con un Obama que no ha conseguido mantener su ideal de esperanza y cambio. Pero lo dice de una forma…

Sus malos modos han provocado que haya perdido una semana y media (por lo menos) de campaña. Y, a estas alturas de la vida, esto puede ser vital. Cuando todo debería centrarse en atacar a Barack Obama, sus incumplimientos en el gobierno, la pérdida de la “esperanza” y “cambio” que prometió en 2008, el equipo de campaña de Mitt Romney se tiene que dedicar a defender a su candidato. Un equipo de campaña que, por otra parte, perdió esta semana a una de sus caras más visibles: Tim Pawlenty.

La verdad es que en ningún momento ha dicho nada que no piense. Ya habló de lo del 47% en octubre del año pasado, cuando no era candidato en las primarias. Todo el mundo sabe de sus ideas conservadoras, no engaña a nadie. Es más, le reafirma como un candidato con ideas bastante claras y esquiva su imagen de blando y de mente cambiante.
Pero le ha perdido la forma como lo ha dicho. Desde su propio partido le han tildado de “arrogante, estúpido, insultante, nada elegante”. Una muestra de unidad maravillosa; un completo desastre, que puede ser la ruina.

Faltan 45 días para las elecciones, y Mitt Romney parece que está en el abismo, cercano a la derrota.

***

No todo es tan malo. Dos cosas positivas ha tenido esta semana Mitt Romney.
La primera, un documento. Y no, no es la publicación de sus impuestos (tema controversial por su aura de multimillonario). Es algo más vital: su salud. El doctor Randall D. Gaz, del Massachussetts General Hospital (Boston, Massachussetts) ha sido -y es- el médico de cabecera de Mitt Romney desde 1989. El resumen: que está muy sano. Muy muy sano. Tanto que, y citamos textualmente, “parece más joven de lo que es”. El informe médico, hiperdetallado, está disponible para todo el mundo aquí.
La otra: que Homer Simpson ya ha votado por él.

Última hora: Ann Romney sufrió un accidente en su avión privado. Sí, los Romney tienen un avión privado. Pero tranquilos: todos están a salvo.

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