Después de pasar casi una semana dorando nuestras duras pieles al sol de la Florida, nos da un poco de lástima hacer la maleta para volver a la carretera y seguir este camino a la Casa Blanca. Pero nos vamos con la certeza de que vamos a seguir viajando por los Estados Unidos, porque estos elefantes van a dar guerra.

Ganó Mitt Romney. Eso ya lo ha dicho todo el mundo y no vamos a decir lo mismo que el resto. Que sí, que consiguió unos números de escándalo (46,42%, 774.942 votos, los 50 delegados en juego), pero lo importante no es eso. A nosotros nos hace más gracia, quizá con un poco de malicia, la euforia y el extremado optimismo de toda su comitiva.

No queremos quitar la importancia que tiene númerica y emocionalmente la victoria en Florida, y más cuando es un estado que (dicen) refleja un poco el conjunto de todo el país. Pero a ver… ¡Que falta mucho todavía! ¡Que hasta ahora sólo tiene 66 delegados, y necesita como mínimo 1.144! Y todavía falta el supermartes (6 de marzo), con ¡11! primarias el mismo día. Y además Gingrich y Paul han prometido que se quedarán hasta el final.

Nos da que puede ser mal fario que Romney ya haga mítines de candidato contra Obama, como que lo tiene asumido y más que hacer campaña republicana hace campaña nacional. Mmmm, esto de vender la piel del oso antes de cazarla… No queremos ocultar que es el que mejor lo tiene, pero quién sabe. Tanto optimismo no puede ser bueno, y menos tan temprano.

Recapitulemos. Romney ha ganado en Florida porque los republicanos han votado a quién las encuestas dicen que puede ser mejor rival de Obama y no tanto por sus convicciones, y porque es MUY rico; tanto, que ha gastado 15 millones de dólares en anuncios y propaganda. Cuántos más anuncios y más agresivos, más opciones de victoria. De hecho, habría utilizado cualquier cosa porque necesitaba regresar por la puerta grande tras el desastre en South Carolina.

Pero Gingrich no se va a rendir. Sabe que él representa el conservadurismo (se encarga de repetirlo siempre que puede), y todavía “quedan 46 estados“. O lo que es lo mismo: 1) cuando llegue a territorios tradicionalistas y clásicos de mente y moral puede arrasar 2) va a seguir hasta el final.

Santorum (13,34%, 222.774 votos) es una incógnita. Poca presencia mediática tras la votación, no se sabe si va a seguir en carrera o no. Gingrich le está quitando el papel de chico conservador, y la noticia del problema de salud de su hija Bella, aunque ya solucionado, puede que le anime a bajarse del burro (del elefante, perdón) y admitir que no tiene nada que hacer.

Y Ron Paul (7,01%, 117.094) sigue en su mundo. Poca atención le prestó a Florida: tan poca que ni siquiera estaba allí durante el recuento. Sabe que es en las distancias cortas donde un hombre se la juega (con su colonia, como diría Brummel), por lo que los caucus (cactus) son su hábitat perfecto. Ya sacó un buen resultado en Iowa y espera hacer lo mismo en los cuatro que vienen: Nevada (Nevara) y Maine (Mein) el 4 de febrero, Colorado (Coloraro) y Minnesota (Minesora) el 7.

Lo que está claro es que uno de estos cuatro va a tener que volver a Florida, concretamente a Tampa, para ser coronado como campeón de las primarias. Pero eso será el 27 de agosto. Hasta entonces… Show must go on.

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