La aventura va a durar poco, amigos. O eso parece. Lo de Mitt Romney como elefante vencedor es casi un hecho.

En Niu Jámchair volvió a ganar. Las encuestas le daban la victoria y no se equivocaron. 97.531 votos, el 39,428% del casi cuarto de millón de personas que fue a las urnas. Como para decirle que no. Aunque en número absoluto de delegados (los que al final se reunirán para decidir, haciendo el paripé, quién será el rival de Obama) no sea nada de nada: New Hampshire adelantó sus primarias para que los medios de comunicación viajaran allí y gastaran un poco de dinero, y el partido les penalizó con la pérdida de la mitad de sus representantes finales. De 23 a 12. Por eso, si nos fijamos en el podio provisional, y con 48 estados (y elecciones) por delante, podríamos decir que no hay nada seguro.

Pero bueno, que es la primera vez en 35 años de elección de candidato republicano que alguien gana las dos primeras primarias. Así que muy mal le tiene que ir para que Romney, el cara-granjero, no sea el candidato.

Así que miremos otras cosas. Por ejemplo: que Ron Paul sigue estando ahí pero como acompañante de lujo, sin casi hacer ruido y, por tanto, sin molestar. Esta vez, medalla de plata para él. Y Jon Huntsman (¡ay, sus hijas!), nuestra apuesta, quedó en un tercer puesto honroso.

Qué más… Bueno, que se vió que lo de Santorum en Iowa fue un poco de chiripa; que Gingrich o espabila o será un fracaso; que Rick Perry, el texano, está más fuera que dentro (paupérrimo 0,71% de votos). En resumen: que tienen que unirse unos cuantos y hacer frente común a Romney. Porque nuestros amigos del tea party están sin candidato firme, y el resto ya se resigna a un candidato casi decidido. Obama tendrá que ponerse a hacer campaña electoral (en serio, ya sabemos que en este mundo se está en campaña electoral constante) antes de lo previsto.

Así que, o todo cambia mucho, o a finales de enero, después de pasar por la soleada Florida, esto estará acabado. Hay que aceptarlo de la forma más deportiva posible.

Próxima parada, South Carolina. Dirección al sur, tras dos estados de norte y frío. Quizá la última opción de darle un poco de alegría a esto.

Post-data: En toda historia hay outsiders. Los de las primarias en New Hampshire, unos cuantos. Por ejemplo, los 352 (0,1416%) que votaron a Michele Bachmann y los 162 (0,065%) que lo hicieron por Herman Cain (ambos renunciaron a seguir en carrera -por diferentes motivos, claro está); el 0,073% (182) que apostó por Gary Johnson, un tipo que decidió presentarse por el Libertarian party y dejar a los otros pelearse por la plaza republicana. O las 32 personas que votaron por un tal Bear Betzler (sí, sí, hay un tipo que se llama Oso de nombre)… Lo que nos hace pensar seriamente en escribir algo sobre los “otros” candidatos. Existe cada uno…

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